La elegancia atemporal propuesta por Bottega Veneta. Desde unas botas de tacón medio minimalistas de los años 2000, hasta un bolso bandolera de piel con un brillo mate, y también un vestido de lana con una silueta estructurada. En todas las piezas se aprecia una estética que realza la textura de los materiales y que prescinde de la ornamentación. Para el guardarropa de principios de otoño, añade un toque de sofisticación.