Martin Margiela, un hombre
Anonimato, reconstrucción, Hermès y "el aliento que aún perdura", rastreado a partir de la historia
Al hablar de Martin Margiela, lo primero que suele salir es «un diseñador que no muestra su rostro».
Sin embargo, lo que realmente convirtió su trabajo en algo especial no fue la propia mística. Se trata de cómo la forma de ver la ropa, la manera de operar de la marca, e incluso la forma en que el diseñador se comporta han sido completamente reformuladas desde la base. Nació en 1957 en Bélgica, estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes y, entre 1984 y 1987, trabajó bajo Jean-Paul Gaultier; en 1988, junto con Jenny Meirens, fundó su propia casa de moda. Es decir, no emergió desde el principio como un genio aislado, sino como alguien que había pasado por la práctica y el proceso de construcción.
1 Margiela no empezó creando únicamente "Margiela"
Este punto es sorprendentemente importante.
Los primeros años de gran experiencia profesional de Margiela fueron como asistente de Jean-Paul Gaultier. En retrospectivas posteriores se ha enfatizado que durante este periodo se afianzaron las bases de corte y drapeado. Aunque más tarde el trabajo de Margiela parezca superficialmente "romper", "desplazar" y "dar la vuelta", en su premisa existía una estructura de confección muy sólida.
Además, su trabajo más importante fuera de "Margiela" fue con Hermès.
Entre 1997 y 2003, Martin Margiela ocupó el puesto de Director Artístico de la línea prêt-à-porter femenino de Hermès. Lo interesante es que, contrariamente a la imagen radical por la que suele ser conocido, en Hermès presentó prendas tranquilas y funcionales, e incluso casi discretas. Pero dentro de esa modestia permanecían presentes, de forma clara, su esencia: la reconstrucción, la conciencia de la utilidad y la continuidad del guardarropa.
Aquí se comprende que Margiela no era simplemente alguien que 'rompe'.
Antes de desmontar, entendía la estructura; antes de eliminar, conocía la función; y sabía manejar tanto lo avant-garde como la quietud. Por eso, creo que pudo sostener la misma filosofía con temperaturas muy distintas, tanto en su propia maison como en Hermès.
2 El significado que Margiela aportó a "Margiela"
Lo que creó no fue solo ropa, sino "la distancia de la marca"
El Maison que empezó en 1988 ya tomaba cierta distancia de las costumbres de lujo. Como indica la página oficial de Maison Margiela, esta casa se apoya en la identidad, el conceptualismo y el minimalismo, y desde la primavera-verano de 1989 ha cultivado como lenguaje de la marca las “cuatro hilos de pespuntes blancos” y la etiqueta blanca simple, así como la clasificación anónima por números. En lugar de lucir un logotipo ostentoso, la marca se ha establecido como “un sello para quienes lo entienden”, lo cual, al mirar hacia atrás, era bastante adelantado.
Este anonimato no era simplemente una creación de personaje.
Margiela no mostró su rostro durante mucho tiempo y no participó en los 'saludos habituales' tras las presentaciones o desfiles. Reuters también señala que rara vez mostraba su rostro y prefirió entrevistas por escrito. En otras palabras, lo que quería eliminar era una estructura en la que la personalidad del diseñador dominara por encima de la prenda. Quería devolver el centro de la marca a la observación de la prenda en sí, y esa postura influyó en muchos diseñadores y marcas posteriores.
El famoso tabi también es una extensión de esa ideología.
Según la explicación oficial de la Maison, el tabi hizo su debut en la primera colección de 1988, inspirado en las tabi japonesas, dejando huellas en la pasarela blanca con pintura roja. Esto no fue simplemente un zapato llamativo, sino un dispositivo que convierte el caminar en una imagen. Una idea muy Margiela, que convirtió la ropa de 'mostrar' a 'dejar rastro'.
Es decir, el significado que Margiela dio a la Maison no fue solo reconstrucción o destrucción.
La marca debía ser más anónima, la ropa más en proceso, y el lujo más silencioso. Y logró que estos valores se convirtieran en un negocio real.
3 ¿Entonces, por qué dejó Margiela la primera línea?
Aquí no conviene conformarse con decir que desapareció de forma misteriosa
Margiela dejó su Maison en 2009.
Sin embargo, tratar esa salida como una mera “desaparición mítica” sería un poco simplista.
En artículos sobre documentales de años posteriores, Margiela mismo reflexiona que no pudo adaptarse al sistema de la industria de la moda como lo hizo Jean-Paul Gaultier. Además, un artículo de Vogue sugiere que existía una tensión entre las exigencias empresariales y su impulso creativo personal, y que eso estuvo detrás de su salida. Es decir, no se fue simplemente por cansancio, sino que se distanció de un sistema que no le encajaba.
Esto es bastante sugerente incluso para nuestra era.
La moda actual exige una mayor carga sobre el diseñador: número de colecciones, velocidad de las redes sociales, visibilidad de la figura. Si se piensa así, la retirada de Margiela podría entenderse no como la elección de un excéntrico, sino como una adelantada del sistema de la moda actual.
4 Pero, ¿por qué el aliento de Martin sigue intacto?
Después de que Margiela se fuera, los códigos de la Maison siguieron vigentes.
Cuatro hilos, etiquetas numéricas, tabi. Esto no es simplemente conservar iconos; la gramática de la marca se ha institucionalizado más allá de la persona. Que la Maison siga describiéndolo como código central es prueba de ello.
Y lo interesante es que ese aliento no se limita solo a la Maison.
La reconstrucción, el anonimato, la reutilización de prendas usadas y de piezas ya hechas, y la exhibición de elementos que normalmente están en el interior—etiquetas, forros y costuras—ha sido trasladada al exterior. Estas ideas se han difundido ampliamente como una estética única dentro de la moda. Aunque la persona no dio la cara, es más bien la silueta de su pensamiento lo que perdura con mayor claridad. Aquí reside la extraña fortaleza de Margiela.
Además, no desapareció por completo después de 2009. En un documental de 2019, habló de su pasado con su propia voz, y desde 2021 se le ha reportado ampliamente como artista.
5 ¿Hacia dónde se dirige la moda tras Margiela?
No se trata de una profecía, sino de las preguntas que dejó
Tras Margiela, la moda ha avanzado al menos en dos direcciones. Una es que las marcas necesitan cada vez más una historia poderosa. La otra es volver a valores más silenciosos como anonimato, artesanía, reparación y reutilización, y reinterpretar la ropa del pasado.
Esta corriente secundaria marca una influencia notable de Margiela.
Cuando la moda actual habla de archivos, valora la reconstrucción y cuestiona el “contenido” de la marca, allí sigue latente la conciencia de los problemas que él planteó a finales de los 80 y principios de los 90.
Si en el futuro la moda no se trata solo de novedad o de notoriedad, sino de reconsiderar qué conservar, qué eliminar y hasta qué punto mostrar la personalidad, entonces ese debate volverá una y otra vez al punto de Margiela. Su trabajo es a la vez un archivo del pasado y un método de edición del futuro.
MOODのひとさじ
MOODとしてマルタン・マルジェラを読むとき、惹かれるのは“壊した人”というより、“服をもう一度静かに見させた人”という点です。
デザイナーの背景、メゾンの歴史、受け継がれる意匠、それらを全部知ったうえで、なお服を服として観察させる。そこに、彼のいちばん大きな仕事がある気がします。
名前を大きく打ち出さなくても、思想は残る。むしろ隠したほうが、深く残ることがある。マルジェラという男は、そのことをファッションの中で最も説得力をもって示した一人なのだと思います。